Corazonsinsentido's Blog











{07/09/2009}   Procesos de hominización y humanización en la comunicación.
  1.  El Hombre y su obligación a adaptarse

Sentada en una silla bastante cómoda, observo un genuino paisaje a mí alrededor: personas  van, personas vienen. Muchas de ellas no tendrán noción de lo que sucede más allá de los escasos metros que separa a una persona de otra mientras camina. Años, millones de años necesito el homo sapiens para ser visto, estudiado como un animal social. Pareciera que hoy, aquí, bajo un sol inmisericorde, poco importe o muy pocos lo sepan.

  Alguien dijo una vez que la humanidad se había creado a sí misma,  en un complejo proceso de autoorganización y autonomía en relación al entorno que en determinado momento le rodea. Ese complicado proceso, si se quiere decir, de adaptación al medio le asegura al ser humano la posibilidad de desarrollar satisfactoriamente sus necesidades, a interrelacionarse con su entorno, consigo mismo y con quienes le rodean.

Pero sobre todo: a permanecer en el tiempo y en el espacio.

 ¿De qué otra manera, si no es a través de la comunicación,  el hombre pudiese vivir y convivir en sociedad, desplegar todas sus aptitudes y actitudes como ser humano y producir instrumentos comunicativos para afianzar la enculturización, definiendo ésta (superficialmente) como ese adquirir de creencias y tradiciones de la sociedad en la que se vive?

La comunicación puede llegar a ser el soporte de la cultura, pero no significa que arranque a partir de allí, no se puede explicar los orígenes de la comunicación desde un punto de vista cultural sino evolutivo.

 Desde el momento en que el homo sapiens se vuelve biológicamente e históricamente un ser humano, logra dar paso a ese proceso de hominización que Martín Serrano definió como el: “devenir evolutivo durante el cual se transforman los organismos y las pautas sociales de los ancestros primates en organismos y pautas sociales humanas” (Serrano, 2007:165) proveyéndose  así de los mecanismos fisiológicos necesarios para mantener la especie, para sobrevivir.

Luego de allí se suscita toda una transformación biológica, genética y lingüística caracterizada ésta última transformación, por todo el conjunto de señales, signos,  sonidos, lenguaje corporal del que el homo sapiens hace uso para interaccionar con sus semejantes. Son los orígenes más primitivos que de comunicación se conocen. Serrano enfatiza: “La comunicación es un mecanismo evolutivo” (2007, p. 95). Si se arranca a partir de aquí, la comunicación humana deja de igualarse a la animal puesto que comienza a emplear una serie de instrumentos, técnicas de producción de señales definido por Martín Serrano como humanización: “La producción de herramientas, de cultura y de organizaciones sociales diversas y complejas” (2007, p. 165).

Dicho así, con la hominización el hombre alcanza ese nivel de ser humano racional y pensante, más consciente de la “realidad” que lo envuelve, crea su “visión de mundo”, para lograr luego, que el hombre piense en colectivo, se desenvuelva como tal, busque satisfacer necesidades reales y grupales, en fin, “La comunicación se concibe y se practica como una interacción en grupo que al tiempo les ata y les libera con respecto a la Naturaleza”  (Serrano, 2007:162).

 Estos dos procesos: hominización y humanización, interaccionados, ha permitido que el hombre alcance conservar y transmitir el acopio  de información producida por sí mismo por encima de las transformaciones genéticas, biológicas. Son dos caras de una misma moneda: “en eso consiste la humanización del mundo”  (Serrano, 2007:182). El papel que jugaron las señales durante esta evolución, sobre todo durante el proceso de humanización, fue y es determinante: permitió el desarrollo de sociedades primitivas (que han evolucionado), vinculadas, capaces de transformar energías, de ampliar las distancias, Serrano resalta: “La humanidad amplifica las señales, consiguiendo que lleguen a más distancias, logrando que perduren más tiempo” (2007:176)

La evolución, o lo que conocemos por ello, permitió o, mejor aún, obligó al hombre a adaptarse, a interrelacionarse, vincularse  con el entorno y con sus semejantes, no obstante no se quedó allí, fue y ha sido el único (el hombre), capaz de llegar más lejos de lo que pueda imaginarse, pocos viven ahora conscientes de esto, esa misma consciencia que en un determinado momento de la historia evolutiva, hizo que el hombre quisiese ser y estar por encima de cualquier especie, esto es lo que nos agrupará siempre: la necesidad de surgir, desde la posición más individualista hasta un pensamiento colectivo, común y posible para todos. La comunicación,  aquello que Serrano considera “la forma de implicación más compleja que existe” (2007:10) hará posible todo esto, ha hecho posible todo esto.

 

Silvia Hernández



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